El turismo antártico y el rol de Ushuaia como puerta de entrada marítima

El turismo antártico y el rol de Ushuaia como puerta de entrada marítima

Turismo antártico
Por Marisol Vereda.

Introducción

El turismo en la Antártida se ha incrementado en los últimos años, consolidándose como un destino donde los valores naturales, la historia de la exploración y su marcada condición de aislamiento constituyen los principales atractivos del viaje. Este carácter remoto se explica por una accesibilidad limitada, un clima extremadamente riguroso, la ausencia de asentamientos humanos permanentes, con excepción de las estaciones científicas y logísticas, y la gran distancia que separa al continente de los principales centros urbanos.

Desde los viajes de exploración de la denominada era heroica, la Antártida ha sido imaginada y reconocida como un espacio aislado y asociado a una naturaleza salvaje y prístina. En parte inspirado en aquellas expediciones tempranas, el turismo contemporáneo promueve al continente blanco a través de una oferta diversa basada en sus recursos naturales e históricos, que continúa motivando flujos turísticos hacia este territorio remoto.

En este contexto, el turismo antártico se define como la actividad comercial que implica el desplazamiento de personas al sur de los 60° S, en el área del Tratado Antártico, con fines de ocio. Estas experiencias suelen estar motivadas por el interés en la vida silvestre, los paisajes imponentes, la ciencia y la historia de la exploración antártica. La actividad es regulada por el Sistema del Tratado Antártico (STA), que adopta una definición amplia e incluye dentro de esta categoría a todas las expediciones no gubernamentales con fines no científicos. El turismo antártico requiere del apoyo de puertas de entrada para su efectiva materialización. Son cinco las puertas de entrada a la Antártida (FIGURA 1). Ushuaia es la más cercana a la península Antártica donde se concentran la mayor parte de los flujos turísticos.

FIGURA 1. Puertas de entrada a la Antártida

Accesos Antártida
Fuente: Vereda et al. (2022).

Si bien el turismo antártico tiene lugar a través de diversas modalidades, este artículo se centra en el turismo marítimo, dado que concentra la mayor parte de los visitantes y de los viajes y, además, porque la mayoría de estas operaciones se desarrolla desde Ushuaia, configurando a la ciudad como la principal puerta de entrada al continente antártico.

Inicios y desarrollo

El desplazamiento de visitantes hacia la Antártida comenzó incluso antes de la firma del Tratado Antártico en 1959. El turismo marítimo antártico se inició formalmente como actividad comercial durante la temporada 1957/1958, a partir de la iniciativa de la Argentina de organizar dos cruceros turísticos con el buque ARA Les Eclaireurs. Estos primeros viajes fueron posibles gracias a la experiencia acumulada en tareas de exploración y reconocimiento del territorio, así como en estudios hidrográficos, meteorológicos, oceanográficos y glaciológicos, y en investigaciones científicas desarrolladas, en particular, en el marco del Año Geofísico Internacional (1957/1958) (Jensen y Vereda, 2016).

Desde entonces, el turismo antártico comenzó un proceso de crecimiento sostenido. No obstante, la actividad alcanzó un punto de inflexión clave para su consolidación en la década de 1990. A nivel internacional, la disponibilidad de buques pertenecientes a la Academia de Ciencias de la ex Unión Soviética, que comenzaron a ser fletados por operadores turísticos, impulsó significativamente el desarrollo del turismo marítimo. En el plano nacional, este proceso fue acompañado por la consolidación de Ushuaia como principal puerta de entrada del turismo marítimo antártico. Este rol de puerta de entrada se ha mantenido y reforzado en las décadas posteriores.

Paralelamente, el turismo fue adquiriendo una presencia cada vez más relevante en la agenda de las Reuniones Consultivas del Tratado Antártico (RCTA), en respuesta al incremento y la diversificación de las prácticas turísticas desde los primeros viajes comerciales hasta la actualidad. Este crecimiento dio lugar a una serie de preocupaciones y debates vinculados a la protección del ambiente antártico, la seguridad de la vida humana en el mar y la posible interferencia con la actividad científica, entre otros aspectos. Estas cuestiones se reflejan en los documentos presentados en las RCTA y en las deliberaciones que allí tienen lugar, dando origen a un conjunto de regulaciones que conforman el corpus normativo que actualmente rige la actividad turística en la Antártida. En relación con la Medida 15 (2009) adoptada en la XXXII Reunión Consultiva del Tratado Antártico, se ha establecido una distinción entre los buques que transportan hasta 500 pasajeros y aquellos que superan esa capacidad. En el primer caso, pueden efectuar desembarcos, con un máximo de 100 visitantes por sitio y bajo la supervisión de un guía cada 20. En el segundo caso, tienen restringido el descenso a tierra, limitándose a navegar en aguas antárticas.

La FIGURA 2 muestra la evolución reciente del turismo antártico según modalidad de operación. Esas modalidades son las siguientes:

  • Desembarcos en la PA (península Antártica): Buques que transportan menos de 500 pasajeros y que realizan desembarcos en la península Antártica. Principalmente operan desde Ushuaia, y en menor medida desde Punta Arenas (Chile).
  • Desembarcos en el MR (mar de Ross): buques que transportan menos de 500 pasajeros que realizan desembarcos en la región del Mar de Ross. Operan desde Christchurch (Nueva Zelanda) y Hobart (Australia).
  • Solo navegación: buques que transportan más de 500 pasajeros y que no realizan desembarcos, solo navegan en el área de la península Antártica. Recalan en puertos de Ushuaia y Punta Arenas.
  • Aéreo–crucero: modalidad que combina vuelo a la isla 25 de Mayo (Shetland del Sur) y realiza posterior navegación en crucero por la península Antártica. Los vuelos operan desde Punta Arenas. De esta manera, evitan el cruce marítimo del pasaje Drake.
  • Turismo en tierra: expediciones terrestres sin uso de buques. Operan desde Punta Arenas hacia la zona del glaciar Unión y desde Ciudad del Cabo (Sudáfrica) hacia la Tierra de la Reina Maud, utilizando únicamente transporte aéreo. En el destino realizan distintas expediciones y/o travesías y pernoctan en campamentos.

FIGURA 2. Modalidades de turismo antártico y su evolución en los últimos años

Formas de turismo
Fuente: elaboración propia con base en IAATO (2025a) y Vereda et al. (2022).

Sitios que se visitan en la Antártida

Como ya se señaló, el turismo marítimo es el que presenta un crecimiento más significativo y sostenido a lo largo del tiempo, concentrándose los flujos turísticos en la península Antártica. La mayor parte de los sitios más frecuentados cuentan con directrices adoptadas para su visita. Para todo el continente antártico, 46 sitios cuentan con directrices adoptadas por la RCTA. De ese total, el 83 % se concentran en la región de la península Antártica e islas Orcadas del Sur.

Asimismo, a partir de los datos proporcionados por la International Association of Antarctica Tour Operators (IAATO, 2025b), para la temporada 2024/2025 se identificaron los 20 lugares con mayor afluencia de visitantes (FIGURA 3), los cuales concentraron aproximadamente el 62 % del total de los sitios donde se realizaron desembarcos. Entre aquellos con mayor número de operaciones se destacan Puerto Neko, Caleta Balleneros, Punta Damoy/Bahía Dorian, Isla Dedo y Punta Portal, que en conjunto representaron el 25 % del total de los desembarcos registrados (IAATO, 2025b).

FIGURA 3. Los veinte sitios más visitados durante la temporada estival 2024/2025

sitios más visitados
Fuente: elaboración propia con base en datos de Quantarctica e International Association of Antarctica Tour Operators (IAATO, 2025b).

Ushuaia: puerta de entrada a la Antártida

El concepto de puerta de entrada a la Antártida refiere a aquellas ciudades-puerto del hemisferio sur que, en función de su proximidad geográfica, su accesibilidad, infraestructura, recursos, servicios especializados, entre otros, cumplen un rol estratégico de conexión intercontinental que facilita las operaciones hacia el continente antártico. En el ámbito del turismo antártico, estas ciudades concentran funciones clave vinculadas al recambio de pasajeros, la logística portuaria y aeroportuaria, y el abastecimiento de las embarcaciones que navegan hacia la región antártica.

En este contexto, Ushuaia (54° 48′ S, 68° 19′ O), se ha consolidado desde mediados de la década de 1990 como la principal puerta de entrada marítima de visitantes a la Antártida. Aproximadamente el 90 % del tránsito mundial de buques de turismo con destino al continente antártico utiliza su puerto, lo que la posiciona como un nodo central dentro del sistema global del turismo polar.

Este rol se explica, en gran medida, por el desarrollo de obras de infraestructura portuaria y aeroportuaria, ambas localizadas a escasa distancia dentro del núcleo urbano, lo que permite optimizar los tiempos operativos asociados al recambio de pasajeros. A ello se suma la elevada frecuencia de vuelos diarios desde Buenos Aires y la condición internacional del aeropuerto local, que posibilita la operación de vuelos chárter desde y hacia Santiago de Chile, utilizados por algunas compañías para la gestión de sus grupos. Asimismo, las operadoras que emplean el puerto de Ushuaia como base llevan adelante tareas de abastecimiento y provisión de diversos insumos, una operación logística fundamental previa a la navegación hacia la Antártida.

En relación con el turismo marítimo antártico que utiliza el puerto de Ushuaia, se identifican diferentes tipologías de embarcaciones y modalidades operativas. Por un lado, se encuentran los buques que efectúan desembarcos en distintos sitios de la península Antártica y, por otro, las embarcaciones de gran porte que se limitan a la navegación por aguas antárticas sin desembarcar. Asimismo, puede distinguirse entre buques que recalan en Ushuaia como parte de itinerarios más extensos por América del Sur y la Antártida, y los que utilizan el puerto como base operativa, articulando el recambio de pasajeros con el aeropuerto, los servicios marítimos, el abastecimiento y otros servicios turísticos. A estas dinámicas se suman los viajes de posicionamiento que varias embarcaciones realizan al inicio y al final de la temporada turística, aproximándose o retirándose de Ushuaia hacia otros destinos.

Durante las últimas 15 temporadas turísticas se puede observar una serie de variaciones en relación con el movimiento turístico a la Antártida. Para la temporada 2024/2025, un total de 104.821 pasajeros visitaron la Antártida a través de Ushuaia, distribuidos en 51 buques y 421 viajes. En la FIGURA 4, se presenta la cantidad de pasajeros distinguiendo entre los buques que transportaron menos de 500 pasajeros (habilitados para realizar desembarcos) y más de 500 (cruceros que únicamente navegan aguas antárticas). Más allá de la suspensión de viajes durante la pandemia de COVID-19, se observa una tendencia creciente, hasta la temporada 2024/2025 donde se redujo el flujo turístico en un 5,99 % respecto de la temporada anterior (Argentina, 2025).

FIGURA 4. Movimiento de pasajeros antárticos a través del puerto de Ushuaia

Flujo de pasajeros
Fuente: elaboración propia a partir de la base de datos del PIDUNTDF A1-1/2022 sobre movimiento de buques turísticos en el puerto de Ushuaia (Vereda et al., 2022).

Consideraciones finales

El crecimiento sostenido del turismo antártico, particularmente en su modalidad marítima, confirma la consolidación de la Antártida como un destino remoto cuya accesibilidad depende de una arquitectura logística y normativa altamente especializada. En este entramado, Ushuaia se ha afirmado como el principal nodo de articulación entre el sistema turístico internacional y el continente antártico, concentrando la mayor parte de los flujos de pasajeros y de operaciones marítimas.

No obstante, esta centralidad no puede leerse únicamente como un indicador de competitividad territorial. Para la Argentina, implica tanto una oportunidad estratégica, en términos de posicionamiento internacional, dinamización regional y fortalecimiento logístico en el Atlántico Sur, como un conjunto de desafíos vinculados a la gestión portuaria, la presión sobre el espacio urbano y la necesidad de sostener estándares ambientales y de seguridad acordes con la sensibilidad del destino.

La fuerte concentración de desembarcos en la península Antártica y en un número restringido de sitios también pone en evidencia límites operativos y ambientales. Aunque el Sistema del Tratado Antártico y las directrices adoptadas en el marco de las RCTA han permitido ordenar la actividad, el incremento de visitantes y la diversificación de modalidades reabren interrogantes sobre la capacidad adaptativa de estas herramientas. ¿Son suficientes las regulaciones actuales frente a escenarios de mayor volumen o complejidad operativa?.

La posición de Ushuaia revela, además, tensiones entre escalas: mientras la regulación se define en foros internacionales y las operaciones son organizadas por empresas transnacionales, los impactos se materializan en una ciudad con límites físicos e institucionales específicos.

En este sentido, el desafío consiste en equilibrar crecimiento y sostenibilidad, competitividad y responsabilidad ambiental, eficiencia logística y planificación estratégica de largo plazo. ¿Puede Ushuaia consolidarse como un hub antártico integral que articule turismo, ciencia, formación y gobernanza? ¿Qué tipo de inversiones, regulaciones y acuerdos institucionales serán necesarios para sostener su centralidad sin comprometer valores sociales y ambientales.?

El turismo antártico invita a reflexionar sobre la forma en que los territorios periféricos se integran en circuitos globales altamente especializados. Ushuaia no es únicamente un punto de partida: es un espacio donde convergen intereses económicos, ambientales y geopolíticos, y donde se materializan las tensiones inherentes a la expansión del turismo en un espacio regulado por un régimen especial que involucra la gobernanza multilateral. En este contexto, el análisis de las puertas de entrada no solo permite comprender el funcionamiento del sistema turístico antártico, sino también anticipar los debates que marcarán su evolución en las próximas décadas.

Bibliografía

  • Argentina (2025). Informe sobre flujos de visitantes y de buques de turismo antártico que operaron en el puerto de Ushuaia durante la temporada 2024/2025, IP 109. XLVII Reunión Consultiva del Tratado Antártico, Milán.
  • IAATO (2025a). IAATO overview of Antarctic vessel tourism, IP 31. XLVII Reunión Consultiva del Tratado Antártico, Milán.
  • IAATO (2025b). A five-year overview and 2024/25 season report on IAATO operator use of Antarctic Peninsula landing sites and ATCM visitor site guidelines, IP 34. XLVII Reunión Consultiva del Tratado Antártico, Milán.
  • Jensen, M. y Vereda, M. (2016). The development of Antarctic tourism through Ushuaia as a gateway port. En M. Schillat, M. Jensen, M. Vereda, R. A. Sanchez y R. Roura (Eds.). Tourism in Antarctica. A multidisciplinary view on new activities carried out on the White Continent, pp. 75-99. Springer.
  • Vereda, M., Jensen, M., Morgavi, M. y Cohen, C. (2022). Turismo y territorio: Repercusiones del turismo antártico en Ushuaia como puerto base y de escala de cruceros. Proyecto de Investigación, Secretaría de Ciencia y Tecnología, UNTDF.

Autora

Marisol Vereda. Doctora en Geografía. Profesora Titular Regular. Directora de la Maestría en Estudios Antárticos, Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. mvereda@untdf.edu.ar