Herramientas de gestión para la protección del ambiente desde el Programa Antártico Argentino

Herramientas de gestión para la protección del ambiente desde el Programa Antártico Argentino

fauna antártica
Por Amalia Fuertes, María Luz Abbeduto y Paula Natalia Casela.

La Antártida se encuentra bajo un régimen de protección ambiental singular que se sustenta en un conjunto de instrumentos que regulan de manera coordinada las actividades humanas, conocido como Sistema del Tratado Antártico (Díaz, 2023). El Tratado Antártico (TA) designa a este continente con fines exclusivamente pacíficos, gozando los países contratantes la libertad de inspección. Su gobernanza se fundamenta en la toma de decisiones por consenso entre las Partes Consultivas que se dan en el marco de las Reuniones Consultivas del TA.

El Protocolo al TA sobre Protección del Medio Ambiente (PM) constituye el eje del TA al designar al continente como una reserva natural destinada a la paz y a la ciencia, y establece un conjunto de obligaciones y herramientas de protección ambiental. En este marco, ciertas prácticas se encuentran expresamente prohibidas, como la explotación de recursos minerales, las pruebas nucleares y la eliminación de desechos radiactivos, mientras que un amplio conjunto de actividades se encuentran sujetas a regularización y autorización previa. El turismo y la pesca constituyen las únicas actividades comerciales permitidas.

En este contexto, Argentina como miembro del TA ha desarrollado instrumentos de gestión ambiental que permiten operacionalizar estas obligaciones a nivel nacional. El presente artículo describe y analiza su contribución al cumplimiento del PM y al fortalecimiento del régimen ambiental antártico.

El Protocolo de Protección al Medio Ambiente

El PM, firmado en 1991 y en vigor desde 1998, establece la creación del Comité de Protección Ambiental (CPA) que proporciona asesoramiento y formula recomendaciones a las Partes para su aplicación. Este protocolo está comprendido por seis anexos:

  • I. Evaluación de impacto ambiental.
  • II. Conservación de la fauna y flora antárticas.
  • III. Eliminación y tratamiento de residuos.
  • IV. Contaminación marina.
  • V. Gestión de zonas protegidas.
  • VI. Responsabilidad ante emergencias ambientales

Los anexos I a IV entraron en vigor en 1998, el Anexo V en 2002, mientras que el Anexo VI fue adoptado en 2005, pero aún no ha sido ratificado por la totalidad de las partes consultivas, entre ellas Argentina. En el ordenamiento jurídico argentino, el TA fue aprobado por la Ley 15.802/61 y los anexos del PM mediante las leyes 24.216/93 (anexos I al IV) y 25.260/00 (Anexo V).

Argentina asigna a la Dirección Nacional del Antártico (DNA) —dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto— la coordinación de la actividad antártica a través de la Ley 18.513/69. En materia ambiental, esta DNA actúa como autoridad de aplicación, siendo el Programa de Gestión Ambiental y Turismo el área técnica encargada de diseñar, implementar y monitorear las herramientas que permiten dar cumplimiento a los compromisos asumidos por el país.

Evaluación de Impacto Ambiental

Antes de realizar cualquier actividad en Antártida es obligatorio evaluar sus posibles efectos sobre el ambiente. Este procedimiento, conocido como evaluación de impacto ambiental, permite anticipar consecuencias y definir medidas para evitar o minimizar posibles impactos adversos.

El anexo I establece tres categorías de impacto en función de su magnitud y naturaleza. En primer lugar, se realiza una evaluación preliminar que permite clasificar la actividad. Si se determina que el impacto será menor a mínimo transitorio, como ocurre en muchas actividades científicas, la actividad puede llevarse a cabo sin mayores requisitos. Cuando el impacto se estima igual al mínimo transitorio, por ejemplo la instalación de un laboratorio, es necesario elaborar una evaluación medioambiental inicial que describa la actividad y sus posibles efectos. En cambio, si se prevé que los impactos serán mayores al mínimo transitorio, como en el caso de una remodelación de una base científica, se requiere una Evaluación Medioambiental Global —esta última evaluada por el CPA—.

Para asegurar criterios comunes entre los países, el CPA ha consignado los lineamientos para la evaluación de impacto ambiental (Resolución 1-2016). Además, todos los estudios de impacto ambiental realizados bajo el Anexo I se comparten en el sistema de intercambio de información del TA, lo que garantiza transparencia y el acceso público a la información.

Todas las actividades del Programa Antártico Argentino, así como las iniciativas no gubernamentales de origen nacional, se someten a procedimientos de evaluación proporcional a sus posibles impactos.

Argentina aplica procedimientos de evaluación preliminar mediante su formulario preliminar ambiental y, según el nivel de impacto previsto, asegura su registro y circulación en el ámbito del TA. De manera complementaria, se desarrollan programas de monitoreo en terreno que permiten verificar el cumplimiento de las medidas adoptadas y ajustar la gestión en función de los resultados observados.

Conservación de la fauna y flora antárticas

La protección de la fauna y flora nativa constituye una preocupación central en el TA. Considerando los riesgos que las actividades humanas pueden presentar para su conservación, el Anexo II define pautas específicas para regular esta interacción.

Entre otros aspectos, define términos como el de “toma” (captura, manipulación o daño de ejemplares de fauna y flora) y el de “intromisión perjudicial” (actividades que alteren sus hábitats, como es el uso de vehículos y aeronaves en zonas de concentración de fauna). Estas actividades, junto con la introducción de especies no nativas y el uso de aeronaves no tripuladas, requieren de un permiso ambiental autorizado previamente por un país miembro del TA.

El permiso ambiental constituye la herramienta central de gestión, entendido como la autorización administrativa previa que regula actividades con potencial impacto sobre la fauna y flora antártica y que establece condiciones para su desarrollo. En este sentido, se elaboran y aplican códigos de conducta y guías destinadas al personal argentino (FIGURA 1), entre las que destaca la Guía de aproximación a la fauna antártica (Programa de Gestión Ambiental y Turismo, 2007).

FIGURA 1. Materiales elaborados por la DNA para la protección de flora y fauna

Protección de flora y fauna
Fuente: DNA.

De manera complementaria, el anexo regula la introducción de especies no nativas mediante su prohibición general, salvo mediante autorización y bajo condiciones controladas. Estas autorizaciones son limitadas y contemplan requisitos específicos para evitar escapes, dispersión o interacciones con las especies nativas.

En este escenario, Argentina aplica herramientas como el Manual de prevención de introducción de especies no nativas del Programa Antártico Argentino (2017), que establece acciones a realizar tanto en el continente sudamericano como en Antártida, en función del tipo de actividad a desarrollar.

Asimismo, se utilizan protocolos estandarizados para la detección, monitoreo y eventual erradicación de especies introducidas. Entre los casos relevantes actuales, Argentina participa en el seguimiento coordinado de la mosca no nativa Trichocera maculipennis en las islas Shetland del Sur, en cooperación con otros programas antárticos nacionales.

Por último, en coordinación con el Instituto Antártico Argentino, el país contribuye al monitoreo del estado de conservación de especies que pueden ser propuestas como Especies Antárticas Especialmente Protegidas ante el CPA, como es el caso de la foca de Ross (Ommatophoca rossii).

Eliminación y tratamiento de residuos

El Anexo III establece los lineamientos mínimos para la gestión de los residuos en el continente Antártico. En consonancia con la normativa nacional vigente y lo exigido por el PM, Argentina ha adoptado criterios de minimización y clasificación en origen, tratamiento, almacenamiento y retiro de los residuos generados en sus bases, buques y campamentos (FIGURA 2).

FIGURA 2. Gestión de residuos en Antártida

Grupos de residuos
Fuente: DNA.

Asimismo, establece la obligación de identificar y remediar sitios con presencia de residuos y obras abandonadas, tanto históricas como actuales, y de retirar o tratar los residuos con el fin de minimizar los impactos ambientales adversos, excepto en aquellos casos en que dicha remoción pudiera ocasionar un daño mayor.

Estas acciones se apoyan en los lineamientos desarrollados en el Manual sobre limpieza de la Antártida (2019) del CPA, que promueve la reducción de riesgos ambientales y la protección de los valores naturales mediante la remediación de sitios contaminados por materiales, combustibles u otras sustancias peligrosas.

A nivel nacional, la implementación del Plan de Gestión de Residuos del Programa Antártico Argentino permite asegurar la trazabilidad y disposición final adecuada de los residuos y el cumplimiento de los estándares establecidos por el PM.

Prevención de la contaminación marina

De manera complementaria, el Anexo IV establece normas específicas para prevenir la contaminación marina, adecuando las operaciones navales con los estándares de la Organización Marítima Internacional, en particular el Convenio MARPOL 73/78.

En este marco, se prohíbe la descarga al mar de hidrocarburos, sustancias nocivas y residuos sólidos, y se exige la retención a bordo de fangos, lastres contaminados y aguas de lavado dentro del área del TA. Sólo se permiten descargas limitadas de aguas residuales y restos de alimentos, bajo ciertas condiciones establecidas por el anexo.

El cumplimiento de estas disposiciones se refuerza mediante mecanismos de control, que incluye la presencia de observadores a bordo y la posibilidad de realizar inspecciones a las embarcaciones.

Protección y gestión de zonas

El Anexo V establece un sistema de protección conformado por tres categorías de protección: las zonas —Zona Antártica Especialmente Protegida (ZAEP) y Zona Antártica Especialmente Administrada (ZAEA) — y los Sitios y Monumentos Históricos (SMHs). Cada categoría cuenta con herramientas de gestión específicas orientadas a preservar sitios con valores científicos, naturales, históricos o estéticos excepcionales.

En este contexto, cualquier zona, incluyendo una marina, podrá designarse como ZAEP o ZAEA. En dichas zonas, las actividades se realizan en conformidad con los planes de manejo adoptados según las disposiciones del anexo. Los mismos establecen actividades permitidas, restringidas o prohibidas, así como mecanismos para verificar el estado de conservación, tales como monitoreo in situ, la presentación de informes post visita y los sistemas de permisos de ingreso.

En este marco, Argentina administra y coadministra cuatro ZAEPs y una ZAEA, para las cuales elabora y actualiza los planes de manejo, que son presentados ante el CPA para su consideración (FIGURA 3).

FIGURA 3. ZAEPs administradas por Argentina

Zonas Antárticas Especialmente Administradas
A: Punta Cierva (ZAEP Nº134), costa Danco. B: Península Potter (ZAEP Nº 132), isla 25 de Mayo.
C: Punta Armonía ZAEP (Nº 133), isla Nelson. D: Monte Flora (ZAEP Nº 148), bahía Esperanza.
Fuente: DNA.

Por su parte, los SMHs, comprenden bienes culturales y artefactos de reconocido valor histórico que no deben ser dañados ni removidos con el fin de preservar el patrimonio histórico antártico. Su gestión se adapta a la naturaleza de cada sitio e incluye desde medidas y protocolos de conservación hasta directrices que describen cómo deben ser visitados. En esta última categoría, Argentina ha designado diversos SMHs que reflejan la historia del país (TABLA 1) y, a través del Instituto Antártico Argentino, realiza acciones de conservación y puesta en valor, destacándose intervenciones en sitios como Casa Moneta (Base Orcadas, isla Laurie) y el Refugio Sueco (isla Cerro Nevado).

TABLA 1. Sitios y Monumentos Históricos administrados por Argentina

Nombre Parte(s) administradora(s)
1 Asta de bandera Operación 90 Argentina
26 Instalaciones ceremoniales de la Base San Martín Argentina
28 Mojón Charcot (1904) Argentina
29 Faro “Primero de Mayo” Argentina
36 Placa de la Expedición Dallmann Argentina, Reino Unido
38 Cabaña sueca en Cerro Nevado Argentina, Reino Unido
39 Cabaña de piedra de Bahía Esperanza Argentina, Reino Unido
40 Instalaciones ceremoniales de la Base Esperanza Argentina
41 Restos de la tripulación del Antarctic (Isla Paulet) Argentina, Reino Unido
42 Observatorios de Isla Laurie Argentina
43 Cruz de la estación Belgrano Argentina
60 Monolito de Bahía Pingüino y restos asociados Argentina, Suecia
94 Mojón C. A. Larsen (varias expediciones) Argentina, Noruega, Suecia, Reino Unido

Fuente: Secretaría del Tratado Antártico.

Conclusiones

El PM establece un conjunto de herramientas que permite compatibilizar la investigación científica, las operaciones logísticas y de servicios, así como las actividades no gubernamentales con la conservación a largo plazo de ambientes particularmente sensibles. En este sentido, instrumentos como la evaluación de impacto ambiental, el sistema de permisos, la gestión de residuos y los mecanismos de manejo de zonas protegidas constituyen pilares centrales para minimizar impactos y preservar los valores ambientales del continente.

Estas herramientas se articulan en un sistema que combina prevención y monitoreo y de forma simultánea con la cooperación internacional. Asimismo, el país contribuye de manera sostenida al fortalecimiento y la actualización del régimen antártico mediante la presentación de documentos de trabajo, la participación en grupos intersesionales y el intercambio técnico con otros programas antárticos nacionales.

En conjunto, estas acciones reflejan el compromiso histórico y vigente de Argentina con la protección del ambiente antártico y con el desarrollo responsable de las actividades humanas en consonancia con los principios y objetivos del TA, incluyendo su PM.

Bibliografía

  • Díaz, M. A. (2023). Protección ambiental antártica: limitaciones y desafíos del sistema de áreas protegidas. Ecología Política, 66, 66-70.
  • Programa Antártico Argentino (2002). Plan de gestión de residuos del Programa Antártico Argentino (Primera edición). Programa de Gestión Ambiental y Turismo, Dirección Nacional del Antártico. https://cancilleria.gob.ar/es/iniciativas/dna/proteccion-del-medio-ambie....
  • Programa Antártico Argentino. (2017). Manual de especies no nativas del Programa Antártico Argentino. Programa de Gestión Ambiental y Turismo, Dirección Nacional del Antártico. https://cancilleria.gob.ar/es/iniciativas/dna/proteccion-del-medio-ambie....
  • Programa de Gestión Ambiental y Turismo, Dirección Nacional del Antártico. (2007).Guía para la aproximación a la fauna antártica. Dirección Nacional del Antártico, Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto. https://cancilleria.gob.ar/es/iniciativas/dna/proteccion-del-medio-ambie....
  • Protocolo sobre Protección del Medio Ambiente del Tratado Antártico (1991). Protocolo de Madrid Secretaría del Tratado Antártico. https://www.ats.aq.
  • Reunión Consultiva del Tratado Antártico. (2016). Resolución 1 (2016): Lineamientos revisados para la Evaluación de Impacto Ambiental en la Antártida. 39ª RCTA/19ª CP, 1 de Junio del 2016.

Autoras

Amalia Fuertes. Licenciada en Biología. Programa de Gestión Ambiental y Turismo, Dirección Nacional del Antártico. fuk@mrecic.gov.ar

María Luz Abbeduto. Licenciada en Ciencias Biológicas. Programa de Gestión Ambiental y Turismo, Dirección Nacional del Antártico. zto@mrecic.gov.ar

Paula Natalia Casela. Licenciada en Turismo. Programa de Gestión Ambiental y Turismo, Dirección Nacional del Antártico. cxn@mrecic.gov.ar