Comprender la Antártida helada. Una mirada integral de la criósfera en el Atlas de la Antártida Argentina

Comprender la Antártida helada. Una mirada integral de la criósfera en el Atlas de la Antártida Argentina

Portada Atlas
Por Analía Almirón.

Introducción

El Atlas de la Antártida Argentina, desarrollado por el Instituto Geográfico Nacional (IGN), constituye un hito en la producción y difusión del conocimiento geográfico sobre el territorio del Sector Antártico Argentino. Se trata de una obra digital accesible a través de internet que, por primera vez, ofrece una sistematización multitemática e interactiva de este territorio estratégico mediante datos geoespaciales, cartografía, textos explicativos y recursos multimedia, en el marco de la perspectiva bicontinental argentina.

El atlas se originó en 2020 a partir de un proyecto de I+D que el IGN realizó a través del Programa de Investigación y Desarrollo para la Defensa (PIDDEF) del Ministerio de Defensa, en colaboración con el Instituto Antártico Argentino (IAA). Entre 2021 y 2022, consolidó un prototipo digital que, desde entonces, continúa ampliándose con nuevos contenidos y visualizaciones interactivas. En este artículo, se presenta su publicación más reciente, Glaciología e hidrología, una obra inédita desarrollada junto a especialistas del IAA que reúne y ordena el conocimiento sobre glaciares, permafrost y aguas continentales de la Antártida. A lo largo de sus contenidos, la publicación explica por qué estos componentes cumplen un papel clave en el funcionamiento del planeta y en la vida humana, y acerca al lector a las formas en que los científicos investigan estos ambientes.

La criósfera como sistema: una mirada integral

La publicación se abre con un recordatorio fundamental que sitúa al lector en la magnitud física y ambiental de la Antártida: un continente de 14 millones de km², cubierto en un 99% por hielo, un volumen de hielo estimado en 27 millones de km³, y que guarda el 91% del agua dulce del planeta. Estas cifras revelan el carácter decisivo que la Antártida tiene para la regulación climática global y en la disponibilidad futura de agua dulce en la Tierra. A partir de esta base, el atlas desarrolla los principales componentes de la criósfera antártica, es decir, las zonas del continente donde el hielo se forma y permanece: glaciares, permafrost, cuencas hídricas y cuerpos de agua continentales, ofreciendo una mirada integral que permite comprender su dinámica y diversidad.

FIGURA 1. Información sobre elevación del hielo antártico a nivel continental

Sección del Atlas de la Antártida Argentina.
Esta información se presenta en un mapa como imagen descargable y en un mapa navegable que permite al usuario la consulta interactiva.
Fuente: Atlas de la Antártida Argentina.

Glaciares: evolución, dinámica y diversidad

Una parte central de la publicación está dedicada a los glaciares, protagonistas indiscutidos del paisaje antártico. A escala continental, se reconocen alrededor de 3.300 cuencas glaciarias, de las cuales unas 2.100 se localizan en el Sector Antártico Argentino. Este sector abarca una superficie de 873.718 km², a la que se suman aproximadamente 530.000 km² de barreras de hielo.

El atlas recorre más de 200 millones de años de historia geológica para explicar cómo se formó el actual manto de hielo antártico. La separación del supercontinente Gondwana, la apertura del pasaje Drake y el establecimiento de la corriente circumpolar antártica marcaron un proceso progresivo de enfriamiento que favoreció la acumulación de hielo, primero en la Antártida Oriental y luego en la Occidental. Las glaciaciones más recientes, en particular el último máximo glacial ocurrido hace unos 22.000 años, terminaron de modelar el paisaje que hoy conocemos.

La publicación explica con claridad cómo la nieve se transforma lentamente en hielo glaciar, a través de procesos de compactación y recristalización, y cómo el hielo fluye y se deforma bajo su propio peso. Uno de los aportes más didácticos del atlas es la clasificación de los glaciares. Se distinguen formas controladas por la topografía -como glaciares de valle, de montaña, reconstituidos y glaciares de roca- y formas libres, como las sábanas de hielo, las calotas y las barreras. Cada tipo se ilustra con imágenes tomadas por investigadores argentinos, lo que permite reconocer estas formas directamente en el territorio.

Glaciares en movimiento: dinámica y balance de masa

El atlas dedica especial atención a explicar la dinámica glaciar con una claridad poco habitual en materiales de divulgación. Explica cómo el hielo se desplaza mediante deformación interna y deslizamiento basal, y cómo estas dinámicas determinan si un glaciar está activo, pasivo o inactivo. A partir del concepto de balance de masa, se muestra cómo el equilibrio entre acumulación y pérdida define el avance o retroceso de los glaciares. Estos procesos se ejemplifican con el caso del glaciar Bahía del Diablo, uno de los pocos glaciares antárticos monitoreados de forma continua por el IAA. La serie de datos de las últimas décadas muestra un balance negativo sostenido, alineado con el aumento regional de temperaturas de la península Antártica.

Las barreras de hielo: un freno clave del sistema glaciar

El atlas dedica un apartado específico a las barreras de hielo. El texto explica con claridad el rol mecánico que cumplen estas plataformas flotantes: sostienen y frenan el avance de los glaciares tributarios. Su colapso, por tanto, acelera la descarga de hielo al mar y tiene consecuencias directas sobre el aumento del nivel oceánico. Los análisis precedentes muestran cómo el retroceso de estas estructuras no solo es un fenómeno local, sino un indicador de alta sensibilidad ante cambios atmosféricos regionales, asociados -entre otros factores- a vientos föhn y eventos de ríos atmosféricos. El atlas analiza en detalle el colapso de la barrera de hielo Larsen B en el Sector Antártico Argentino (FIGURA 2).

FIGURA 2. Fragmento del mapa interactivo del retroceso de la barrera de hielo Larsen B

retroceso de la barrera de hielo
Las líneas de colores siguen el retroceso entre 1998 y 2002 (año de colapso de la barrera de hielo).
Fuente: Atlas de la Antártida Argentina.

Inventarios de glaciares: una base para entender el futuro

Otro aporte clave de la publicación es la actualización de inventarios de glaciares, información fundamental para analizar la dinámica glaciaria y su evolución temporal. El texto señala que la elaboración de inventarios en la Antártida ha sido históricamente compleja por la escasez de cartografía precisa: hasta 1980, los mapas disponibles apenas incluían líneas de costa y presentaban márgenes de error significativos.

El primer hito argentino fue en 1982, cuando el IAA y la Universidad Nacional del Comahue elaboraron los inventarios de las islas Vega y James Ross a partir de mapas a escala 1:250 000, imágenes Landsat y fotografías aéreas. El atlas recupera este recorrido histórico y presenta los avances más recientes logrados por los investigadores argentinos.

El uso de datos de la constelación satelital SAOCOM 1 A y B, mediante técnicas de interferometría diferencial de radar, permitió alcanzar niveles de precisión inéditos. A partir de estos datos, se elaboró el inventario de 34 glaciares de la isla Vega, que cubren el 63% de su superficie. Del mismo modo, la isla James Ross se inventarió mediante el modelo de elevación REMA, identificando 80 glaciares que cubren el 75% de su extensión (FIGURA 3). Los parámetros obtenidos -superficie, orientación, altitud media y morfología- constituyen insumos fundamentales para evaluar cambios futuros y comprender el comportamiento reciente del sistema glaciar.

FIGURA 3. Mapa interactivo que presenta los inventarios argentinos recientes de las islas Vega y James Ross

Sección del Atlas de la Antártida Argentina
Fuente: Atlas de la Antártida Argentina.

El permafrost: un archivo climático

El atlas dedica un apartado al permafrost, definido como la porción superficial de la corteza terrestre que permanece permanentemente congelada. En la Antártida, se desarrolla en las áreas libres de hielo (FIGURA 4), que representan menos del 1% de la superficie continental. La publicación describe la distribución del permafrost en la península Antártica y distingue entre permafrost singenético, rico en hielo y asociado a la génesis del depósito, y epigenético, desarrollado con posterioridad a la formación de la roca o sedimento.

FIGURA 4. Las áreas libres de hielo a escala continental

Áreas libre de hielo.
Este mapa navegable presenta también las curvas de nivel y los cerros del Sector Antártico Argentino.
Fuente: Atlas de la Antártida Argentina.

Asimismo, se analizan los principales procesos criogénicos de superficie-criocontracción, la formación de polígonos, termokarstía y termoerosión- y se destaca la capa activa, el estrato que se congela y descongela anualmente. El espesor y comportamiento del permafrost están condicionados por el tipo de suelo, la humedad, la insolación, la dinámica del agua de fusión y la temperatura; por ello, constituye un indicador sensible del clima local, clave para comprender la evolución ambiental, la planificación de infraestructura y la evaluación de riesgos geotécnicos.

Cuencas hídricas y cuerpos de agua: relevancia ecológica y ambiental

Para la temática de los sistemas hídricos superficiales, el atlas ofrece un abordaje conceptual y visual basado en la clasificación de las cuencas según su principal aporte y origen del agua. Este enfoque permite comprender que, en la región norte de la península Antártica, las cuencas funcionan como ambientes mixtos, donde convergen procesos glaciarios, periglaciarios y nivales. Su comportamiento depende de variables altamente sensibles, como la temperatura, la disponibilidad de agua de fusión estacional, el régimen térmico del permafrost, el tipo de suelo y la configuración geomorfológica local. Además, las cuencas actúan como articuladores ecológicos: distribuyen agua hacia lagos, lagunas y arroyos temporales, regulan la humedad del suelo y condicionan el desarrollo de microecosistemas.

En este contexto, los cuerpos de agua adquieren un valor científico singular. La Antártida presenta una notable diversidad de lagos y lagunas -definidos por su régimen de congelamiento y profundidad- que la convierten en uno de los distritos lacustres más diversos e interesantes del planeta. Muchas de estas masas de agua se formaron recientemente, como consecuencia directa del retroceso del hielo desde el último máximo glacial, intensificado desde la década de 1950. La publicación presenta una clasificación clara de los cuerpos lacustres -supraglaciarios, subglaciarios, en contacto con hielo, de termokarst, volcánicos de cráter y de mar y en áreas libres de hielo- y destaca su excepcional relevancia ecológica y ambiental: en el agua líquida prosperan comunidades microbianas, algas, invertebrados y otras formas de biodiversidad extremófila y sus sedimentos funcionan como archivos ambientales que permiten reconstruir la evolución climática y ecológica de la región.

A modo de conclusión

El Atlas de la Antártida Argentina es una obra con identidad propia, concebida para comprender uno de los territorios más complejos y estratégicos del planeta. Aunque comparte con el Atlas Nacional Interactivo de Argentina (ANIDA) una vocación de difusión científica y geográfica, constituye un proyecto autónomo, diseñado para responder a los desafíos metodológicos, ambientales y territoriales del ambiente polar.

Su desarrollo consolida la visión bicontinental del país al integrar la Antártida en igualdad conceptual con el territorio continental y marítimo americano, haciéndola visible, comprensible y científicamente fundamentada dentro del mapa político, ambiental y científico argentino.

Lejos de ser un simple compendio cartográfico, el atlas sintetiza décadas de investigación nacional en un continente donde la observación directa es limitada y costosa, y constituye una herramienta estratégica para el país. Su carácter innovador reside en su enfoque integral, interdisciplinario y sistémico, sin antecedentes por su coherencia y nivel de detalle, en el abordaje de glaciares, cuencas hídricas, lagos, permafrost, barreras de hielo y dinámica ambiental del Sector Antártico Argentino.

En formato digital interactivo, el atlas amplía el acceso a información compleja y se proyecta como plataforma de consulta, enseñanza e investigación para especialistas y público general. Por su profundidad conceptual, su propuesta cartográfica innovadora y su proyección estratégica, se consolida como una obra de referencia indispensable para comprender la Antártida Argentina en el presente y orientar su estudio futuro.

Bibliografía

Autora

Analía Almirón. Profesora en Geografía. Responsable del Atlas de la Antártida Argentina, Área de Geografía, Dirección Nacional de Servicios Geográficos, Instituto Geográfico Nacional. aalmiron@ign.gob.ar